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Multiplicarnos y el pensamiento cristiano reformado IV

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Evan Lenow, es un hombre con una familia que ha vivido una experiencia de vida saludable en el cristianismo y al respecto hace las siguiente afirmación en torno a El y su familia en el artículo que ahora uso para continuar nuestro proceso de revisión sobre criterios cristianos en torno a la idea de “multiplicarnos” contenida en Génesis 1: 28:

“Somos creyentes descarados en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal. La Biblia es muy clara sobre cómo convertirse en cristiano. En Romanos 3:23, leemos: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Esto muestra que toda persona es pecadora y no puede vivir a la altura de las normas de la justicia de Dios. En Romanos 6:23, vemos: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesucristo nuestro Señor”.

Destaco este pensamiento, puesto que ha generado suficiente confianza en mi, como para tomar  lo expuesto por Evan en su  artículo “Protestantes y anticoncepción”, buscando desde lo profundo de mi corazón, provocar en los lectores, Dios así lo quiera, una intensa reflexión en torno al tema. Evan nos escribe así:

“Los protestantes no son conocidos por su familiaridad con las encíclicas papales. Nos enorgullecemos de hacer las cosas a nuestra manera, a menudo para alejarnos lo más posible de Roma.

Hay una enseñanza en particular que la mayoría de los protestantes reconocen fácilmente como católica, y generalmente se recibe con burla: la prohibición de los medios artificiales de control de la natalidad.

Los protestantes en mis círculos a menudo menosprecian esta enseñanza con poco conocimiento de la Humanae Vitae, quizás el documento más importante para abordar el control de la natalidad en los últimos cien años… los protestantes deberíamos reconsiderar las implicaciones de este documento.”

En otra parte de su desarrollo, nos dice: “Muchos de mis estudiantes nunca se han enfrentado a una visión del control de la natalidad que no sea la típica posición protestante de aceptación.

Nuestros estudiantes rechazan el aborto y los “anticonceptivos de emergencia”, pero no se preocupan por la moralidad de la píldora y otros métodos. Mantienen esta posición porque sus iglesias lo hacen. Comenzando con la Conferencia de Lambeth en 1930 y concluyendo con la adopción total de la píldora en la década que siguió a su lanzamiento, la mayoría de los protestantes se alejaron del acuerdo con la Iglesia Católica sobre este tema moral y nunca miraron hacia atrás.

Entre los bautistas del sur, el paso de la renuncia a la aceptación del control de la natalidad tuvo una trayectoria clara. La “Resolución sobre el control de la natalidad” de 1934 insta al Congreso a rechazar la legislación pendiente porque su propósito es posibilitar y facilitar la difusión de información sobre anticonceptivos y control de la natalidad; Cualquiera que sea la intención y el motivo de tal propuesta, no podemos dejar de creer que tal legislación sería de carácter cruel y resultaría seriamente perjudicial para la moral de nuestra nación.

Unos cuarenta años después, la Convención Bautista del Sur retomó el tema del control de la natalidad, emitiendo una serie de resoluciones que se oponían solo a los anticonceptivos distribuidos a los menores en la escuela sin el consentimiento de los padres. Una resolución dice: “Nos oponemos a la distribución de dispositivos anticonceptivos a menores, excepto con el consentimiento de los padres o tutores”.

Otras denominaciones protestantes (Iglesia Metodista Unida, Asambleas de Dios, Iglesia Presbiteriana de EE. UU., Iglesia Evangélica Luterana en EE. UU.) También apoyaron la anticoncepción por diversas razones, incluida la planificación familiar y la prevención de enfermedades. Lo hicieron con poca reflexión teológica.

Seguiré exponiendo algunos puntos que de forma relevante se han planteado en torno a este trascendental tema para nuestro cristianismo, no sin antes volver a traer al presente la respuesta de Martin Lutero al mas recurrido argumento de quienes abogan por el control de la natalidad: la pobreza. Dice Lutero:

“Pero esta culpa [de que la pobreza impide la crianza de los hijos] se atribuye injustamente al matrimonio y la fecundidad. De hecho, estás acusando tu incredulidad al desconfiar de la bondad de Dios, y estás provocando una mayor miseria al menospreciar la bendición de Dios. Porque si tuvieras confianza en la gracia y las promesas de Dios, sin duda recibirías apoyo. Pero como no esperas en el Señor, nunca prosperarás ”(Obras de Lutero, Vol. 5, pág. 332).

Acerca del autor

Juan Callejas
Juan Callejas

[ callejas_juan@hotmail.com ] Guatemalteco de 69 años de edad, casado por 45 años con Ana Lucrecia de Callejas y una familia de ocho hijos, periodista de opinión. Estudios profesionales en Universidad Rafael Landívar, INCAE y post grados en Inglaterra, Brasil y Estados Unidos de América. Amplia experiencia en diseño y ejecución efectiva de programas de comunicación y diseño de Estrategias a nivel comercial y de opinión pública; estratega de campañas políticas, de gobierno e institucionales en Guatemala y El Salvador, así como mercadeo social. Columnista de prensa, catedrático universitario y miembro de juntas directivas de organizaciones sociales y empresariales. Consultor de tiempo completo.

Director del programa Inspiración por la familia que se transmite por Canal 27 los domingos a las 9 de la noche y los viernes a las 10 de la noche.

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Juan Callejas Por: Juan Callejas
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