¿Por qué yo no debería cometer suicidio?

¿Por qué yo no debería cometer suicidio?

¿Por qué yo no debería cometer suicidio?
Sabemos que hay experiencias extremadamente dolorosas, que te pueden llevar a considerar el suicidio como una solución, es probable que hayas perdido la esperanza y creas que morir es mejor que seguir sufriendo, pero detente, hay verdades eternas que pueden hacer renacer la esperanza en ti, no todo está perdido, Dios no ha terminado contigo. No estás solo en esta lucha, algunos siervos de Dios, también llegaron a sentirse como tú:
Job: ¡Ah, que se otorgara mi petición! ¡Que Dios me concediera mi deseo! Quisiera que él me aplastara, quisiera que extendiera su mano y me matara. (Job 6:8-9 NTV).
De un momento a otro, Job pasó por la agonía de perder a sus diez hijos (1:18-19); Job perdió toda su riqueza (1:14-17) e incluso su salud, al sufrir de llagas en todo su cuerpo (2:7); Job fue incomprendido por su esposa (2:9) y fue acusado falsamente por sus amigos, una y otra vez (caps. 4, 5, 8, 11, 15, 18, 20, 22, 25). A pesar de todo el dolor que Job padeció, Dios bendijo el postrer estado de Job, más que el primero (42:12).
Seguramente tú entiendes a Job. Ten fe, Dios no cambia (He. 13:8), Él es capaz de sacar belleza de las cenizas también en tu vida. Así como el carbono que es expuesto a presiones extremas se convierte en un hermoso diamante, Dios tiene el poder de transformarte a la imagen de Su Hijo a través de esta difícil circunstancia.
Jonás:  Por eso, Señor, te ruego que me quites la vida. Más me vale morir que seguir viviendo. (Jonás 4:3 DHH).
También debemos reconocer que muchas veces sufrimos, porque cosechamos las consecuencias de nuestras malas decisiones. Jonás, el profeta que fue tragado por un gran pez (1:17) al tratar de huir para no hacer la voluntad de Dios, llegó al punto de enojarse tanto (4:4), que quiso morir.
Jonás no quería ir a Nínive, porque él quería ver a sus enemigos (ninivitas) ser destruidos y sospechaba que, si iba y predicaba, ellos se arrepentían y Dios los perdonaría y efectivamente así fue (4:2). Y nosotros muchas veces nos parecemos a Jonás, al ver que Dios no hace lo que nosotros queremos nos enojamos mucho, deseamos que nuestros enemigos reciban su merecido, pero Dios nos recuerda que de Él es la venganza (Ro. 12:19), por eso no des lugar en tu corazón a sentimientos negativos que solo harán tu vida miserable y te quitarán el gozo de vivir, como le dijo el Señor a Jonás ¿Haces tú bien en enojarte tanto? (4:4).
Dios le mostró a Jonás que Él es un Dios misericordioso, que está dispuesto a perdonar a todo aquel que viene a Él arrepentido, si hoy estás viviendo las consecuencias de tu pecado, Dios puede perdonarte, hay esperanza para ti (cap. 4) y si tienes sentimientos negativos contra alguien, Dios te puede ayudar a perdonar y hacerte libre (He. 12:15, Mt. 5:38-48, 6:14, 11:25,18:21-22).
Moisés: Si esta es la manera como piensas tratarme, sería mejor que me mataras. ¡Hazme ese favor y ahórrame esta miseria! (Nm. 11:15 NTV).
Moisés es un ejemplo de que aun cuando intentamos cumplir la misión encomendada por Dios, enfrentaremos desafíos. Moisés llegó a sentirse tan presionado por el pueblo de Israel, que lo llevó a la depresión y al agotamiento, pero Dios proveyó ayuda para Moisés, al escoger a 70 ancianos que le ayudasen a llevar la carga (Nm. 11:16-17).
Hay una verdad que debes conocer, Job, Jonás y Moisés, no tenían la ayuda permanente que nosotros tenemos hoy, al Santo Espíritu de Dios, Él es nuestro ayudador, nuestro consolador y habita en nosotros (Jn. 14:16, 23, 1 Co. 3:16), Él nos recuerda las palabras de Cristo, que son verdad (14:26, 1 Jn. 2:27) y nos capacita para hacerle frente a cualquier circunstancia (Ro. 8:35-39) por muy difícil que sea.
Podríamos seguir mencionando a más siervos de Dios como los profetas Elías (1 R. 19:4) y Jeremías (Jer. 20:17-18), quienes también desearon morir, sin embargo, la respuesta que Dios les dio a ellos es la misma que te da a ti; Dios respondió misericordiosamente a sus hijos al no concederles su petición y proveyéndoles medios de gracia para sobrellevar sus cargas.
¿Qué te dice Dios hoy? Que eres su obra maestra, que te creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagas las cosas buenas que preparó para ti tiempo atrás (Ef. 2:10 NTV).
Dios afirma que tiene planes para tu bienestar y no para tu mal, a fin de darte un futuro lleno de esperanza. Él lo afirma (Jer. 29:11 DHH).
El suicidio no es una solución, es un engaño del enemigo de tu alma, aquel que solo vino a matar, hurtar y destruir (Jn. 10:10), no caigas en su trampa. Tu vida no te pertenece, Dios es quien te la dio (1 S. 2:6, Dt. 32:39) y solo Él tiene derecho a decidir cuándo llamarte a Su presencia. No peques contra Él al tratar de acortar tu vida, más bien cree lo que dice Su Palabra:
Dios mío, tú cumplirás en mí todo lo que has pensado hacer. Tu amor por mí no cambia, pues tú mismo me hiciste. ¡No me abandones! (Sal. 138:8 TLA).
No moriré, sino que viviré para contar lo que hizo el Señor (Sal. 118:17 NTV).
Amigo, si tú no has reconocido a Cristo como tu Salvador te animamos a que dobles tus rodillas, que clames a Él por ayuda, Él está dispuesto a socorrerte, reconoce que eres pecador, Él está dispuesto a perdonarte y darte una nueva vida. Entrégale el trono de tu corazón y Su Espíritu vendrá a morar en ti y te ayudará en tus momentos de aflicción. Reconócele como el Señor y dueño de tu vida y Él te dará el gozo de vivir para Él.
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Is. 1:18).
Dios te provee medios de gracia para sobrellevar tu carga, llámanos, nuestro departamento de oración y consejería quiere ayudarte (2421-3527), también puedes concertar una cita con nuestro equipo pastoral, queremos orar por ti. Te anímanos a que nos acompañes en nuestros servicios dominicales 7:00, 9:00, 11:00, 16:00 hrs.