¿Qué dice la Biblia sobre la ansiedad?

¿Qué Dice la Biblia sobre la ansiedad?
 
La ansiedad se ha vuelto el pan amargo de cada día para muchas personas, es como un gran monstruo que se apodera de la mente y consume sus fuerzas. Ese monstruo se alimenta del temor, afán, angustia, miedo, preocupación e incluso del deseo de querer controlar las cosas. Debes dejar de alimentar a ese monstruo, porque no te dejará experimentar el Gozo y la Paz de Dios.
 
No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. (Fil. 4:6-8 NTV)
 
La Biblia nos revela los mandatos y estatutos de Dios, que nos guían para saber cómo debemos vivir. Fil. 4:6 nos señala una ordenanza: “No se preocupen por nada”, pero ¿cómo podemos dejar de preocuparnos? La respuesta es clara: “orando por todo”, solo así podremos experimentar la Paz de Dios y seremos libres de la ansiedad.
 
Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes (1 P. 5:7).
 
Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo (Jn. 14:27 NTV).
 
Dios está cerca, nuestro Buen Padre siempre está dispuesto a socorrernos (Sal. 46:1). Cuando oramos le entregamos al Señor nuestras preocupaciones y a cambio Él nos da Su Paz, esa Paz que proviene de saber que Él tiene el control (Sal. 135:6, Dn. 4:35, Job 42:2), esa Paz que nos da descanso, porque reconocemos que Él es nuestro Buen Pastor que cuida de nosotros y provee para nuestras necesidades (Sal. 23).
 
Meditar en el amor del Señor nos llena de esperanza, nuestros miedos y preocupaciones se desvanecen. El amor de Dios por nosotros es tan inmenso, que entregó a Su Hijo para librarnos de la condenación eterna (Jn. 3:16), nuestro futuro está asegurado en Él. No debemos permitir que ninguna circunstancia por muy difícil que esta sea, nos llene de preocupación o ansiedad, porque estamos seguros en su amor.
 
¿Quién podrá separarnos del amor de Jesucristo? Nada ni nadie. Ni los problemas, ni los sufrimientos, ni las dificultades. Tampoco podrán hacerlo el hambre ni el frío, ni los peligros ni la muerte… En medio de todos nuestros problemas, estamos seguros de que Jesucristo, quien nos amó, nos dará la victoria total.  Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida ni la muerte, ni los ángeles ni los espíritus, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes del cielo ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo! (Ro. 8:35,37-39 TLA)
 
Seguramente la razón de tu ansiedad, el motivo de tu angustia o preocupación entra en alguna de estas categorías, cualquiera que esta sea, reconoce que Dios está al control. Dios tiene un cuidado tierno para contigo.
 
Y, en cuanto a ustedes, cada cabello de su cabeza está contado. Así que no tengan miedo; para Dios ustedes son más valiosos que toda una bandada de gorriones (Lc. 12:7 NTV).
 
A pesar de que el cuidado de Dios para con nosotros es real, pareciera que solo es conocimiento teórico, porque creemos que es verdad para el resto de los hijos de Dios, pero no para nosotros, debemos poner nuestra fe en acción, creer realmente lo que Él ha dicho, hacerlo práctico día a día. Pon tu fe en el carácter de Dios, Él es digno de toda nuestra confianza (Sal. 33:4), Él no es ningún mentiroso (Nm. 23:19), aprendamos a confiar en Él.
 
Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios! (Mt. 6:30 TLA)
 
Es probable que también te puedas sentir ansioso, porque deseas tener el control de cada circunstancia y cuando te cercioras de que no puedes hacerlo, te provoca ansiedad, preocupación, afán, pero debes reconocer humildemente que tú no eres Dios y no puedes controlarlo todo, de hecho, no controlas nada.
 
¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?… Ya no se preocupen por lo que van a comer, o lo que van a beber, o por la ropa que se van a poner. Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan. Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten. Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día (Mt. 6:27, 31-34 TLA)
 
No tratemos de controlar las cosas, solo hay un trono en el cielo y le pertenece a Dios, quien gobierna con sabiduría y bondad (Sal. 11:4, 45:6). Reflexiona, ¿te ha servido en algo toda tu preocupación?, ¿has podido arreglar algo, gracias a ella? No. Tu ansiedad solo te ha robado el Gozo de la vida y ha estorbado la Paz que Dios ya te ha regalado. 
 
Cada día traerá sus desafíos, pero dar lugar a la ansiedad o a la preocupación en tu mente y corazón no resolverán nada, más bien traen consecuencias negativas a tu cuerpo y espíritu. ¿Por qué te preocupas por el futuro? Dios te dará la Gracia necesaria para afrontar cada circunstancia en su debido momento (He. 4:16). 
 
¿Aún sigues sintiéndote ansioso? Pídele perdón a Dios, perdón por no confiar en Él, perdón por querer controlar las circunstancias, perdón por no creer en sus promesas. La ansiedad y la fe no pueden convivir juntas. No es posible vivir ansioso y gozoso al mismo tiempo. Dios no quiere que vivas amedrentado por las circunstancias diarias que afrontas o ansioso por las de mañana, aprende a descansar en Él, porque Él te sostiene con su brazo fuerte y amoroso.
 
Pues yo te sostengo de tu mano derecha: yo, el Señor tu Dios. Y te digo: “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte. (Is. 41:13 NTV)
 
Amigo, si vives ansioso y preocupado, tienes incertidumbre por el futuro, te ánimo a que hoy pongas tu confianza en el único que te puede dar descanso, en Cristo Jesús (Mt. 11:28), entrégale a él tus cargas y tu pecado, Él está dispuesto a perdonarte (Is. 1:18), solo Él te llenará de Gozo (Sal. 16:11) y en Él encontrarás paz (Jn. 16:33). Entrégale el trono de tu corazón, reconócele como tu Señor y Salvador y vive una vida abundante (Jn. 10:10).